La protección no comienza cuando aparece el polvo. Se define antes de mover materiales y abrir el primer frente de trabajo.
Separa la zona intervenida
Define qué recintos quedan fuera de uso, qué puertas se mantendrán cerradas y por dónde circularán personas y materiales.
Protege según el riesgo
Un plástico ligero puede servir para polvo en un mueble, pero no para tránsito repetido sobre un piso. La protección debe responder al uso.
Reduce lo que permanece dentro
Retira objetos pequeños, textiles y elementos frágiles. Los muebles que queden deben agruparse sin bloquear el trabajo.
Define acopio y residuos
Materiales nuevos y residuos no deberían competir por el mismo espacio. Acordar retiro y acopio evita movimientos innecesarios.
Registra el estado inicial
Fotografías de pisos, marcos, áreas comunes y elementos cercanos ayudan a distinguir daños existentes y observaciones posteriores.
Piensa en la entrega
La limpieza final y el retiro de protecciones deben formar parte de la secuencia, no quedar como una tarea implícita.
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